30 junio 2011

Splitscreen: A Love Story

Dos personas, una que vive en New York y la otra en París, cruzan medio mundo hasta que se encuentran. Grabado con un Nokia N8. Me gustó.

21 junio 2011

Cientos de mentiras



Deluxe - Cientos de mentiras (letra y música: Xoel López)

Qué triste pensar que existe un final,
más triste es lo que ves, esperas que no sea verdad.
Dicen que es generacional,
pasan los años no parece que vaya a cambiar.

Las noticias siempre dicen lo mismo,
cientos de mentiras cruzan nuestro organismo.
Y si esa es la realidad,
pues ¿cuánto más?, ¿cuánto más tendré que esperar?

Sé que lo que ves no es alentador,
el niño mata hormigas simplemente por diversión.
Lejos de aquí no hay mucho más,
nos vendíais tanto el cielo y resulta que no era verdad.

Las noticias siempre dicen lo mismo,
cientos de mentiras cruzan nuestro organismo.
Y si esa es la realidad,
pues ¿cuánto más?, ¿cuánto más tendré que esperar?

16 junio 2011

Pernod Fils

Hay días en los que desearía correr y no parar nunca. Y que algunas noches húmedas fueran directas hacia el infinito. Tu boca me dice piérdeme y me contengo, agarrando con fuerza una botella rota. Quizás hoy tenga demasiadas nubes a mi alrededor. Por eso las espanto con este paraguas y bebemos, una vez más. Tirado encima de tu cama me dices que soñaste que intentabas matarte haciendo explotar varias veces una granada en tu cabeza. Las dos primeras veces sentiste un relámpago violento y después se todo se fundió hacia una calma blanquecina. Algo parecido al estalido de un chupito de esos cayendo en mi estómago sin compasión. En el tercer intento preferiste dejar las granadas y marchaste a ver lo que quedaba de ti en un espejo. Todo perfecto. Tan perfecto. Tan bella y tan maldita. Siempre podemos intentar vivir de nuevo, otra vez más. En el salón de los muebles viejos, la gente baila y ríe en grandes cantidades. Beben en otras tantas. Y yo te observo sentado en el sillón, engullido por él. Quisiera recuperar la calma posterior al llanto de nacer. La liberación del ser superior. Y también quisiera levantarte esa falda y perderme dentro de ti. La lluvia de afuera no impide que los gatos nos vigilen en los portales. Y por la calle busco las sombras de tus garras pero me encuentro perdido en cada carcajada que no puedo evitar. Me tambaleo mientras vamos cogidos de la mano y me cuentas mil historias que siempre son las mismas con voces distorsionadas. Y en tus ojos gatunos se dejan caer los párpados, al igual que tus piernas. Te recojo inconsciente del suelo y miro un horizonte que está cada vez más cerca. La nada no importa nada. El infinito se esconde en una luz de esa ventana que nos vigila. El viaje al fin de la noche no debería finalizar en esta parada.

(c) 2011 Jesús Elorriaga

08 junio 2011

Free/Libre



I have no idea to this day what those two Italian ladies were singing about. Truth is, I don't want to know. Some things are best left unsaid. I'd like to think they were singing about something so beautiful, it can't be expressed in words, and makes your heart ache because of it. I tell you, those voices soared higher and farther than anybody in a gray place dares to dream. It was like some beautiful bird flapped into our drab little cage and made those walls dissolve away, and for the briefest of moments, every last man in Shawshank felt free.

No tengo la más remota idea de qué coño cantaban esas dos italianas. Y lo cierto es que no quiero saberlo. Las cosas buenas no hace falta entenderlas. Supongo que cantaban de algo tan hermoso que no podía expresarse con palabras. Y que precisamente, por eso, te hacía palpitar el corazón. Os aseguro que esas voces te elevaban más alto y más lejos de lo que nadie viviendo en un lugar tan gris pudiera soñar. Fue si como un hermoso pájaro hubiera entrado en nuestra monótona jaula y hubiese disuelto aquellos muros. Y por unos breves instantes hasta el útimo hombre de Shawnshank se sintió libre.

07 junio 2011

Vámonos de marcha: Sesión remember (I)

El pasado fin de semana, con motivo de la boda de un amigo, volví a ver a Javier, con quien he compartido muchos buenos momentos, entre ellos, nuestras primeras "salidas" por la tarde/noche madrileña. Yo ya me había estrenado antes en las fiestas de Corcubión, con los gin-kas junto a mi colega Tano, los tumbadioses y alguna fiesta de la espuma en la discoteca local. Con 13 o 14 años, evidentemente, todas estas cosas se magnifican, así que con esa disposición me adentré en el mundillo de los bares, discotecas, discopubs, garitos o como coño queramos llamarlos. De los cuatro o cinco adolescentes inberbes que quedamos para salir la primera vez, sólo sigo viendo a Javier. Con él muchas veces recordamos aquellos sitios que nos hacían desafiar a los porteros, amplificar los efectos de las primeras copas y acercarnos con timidez al género femenino entre los sonidos novedosos de la música de entonces. Aquí os muestro un ejemplo de todo aquello.

- NAVY: Quién me diría a mi que empezaría a salir por Madrid en un "disco-pub" (sí, horrible término para designar locales de este tipo). Solíamos merodear sobre las 7 y media de la tarde y allí se juntaban la muchachada adolescente de la época, con las chicas bien pintadas y perfumadas y los chavales fumando y manteniendo la pose de duros. Entrábamos gracias al contacto de uno de nuestros colegas, al que le faltaban varios dedos de una mano y que siempre estaba con una chica a su lado. Dentro te encontrabas el aire marinero que hacía honor a su nombre. Una barra a la derecha donde pedía San Franciscos y Ginebra con limón, varias mesas y asientos, y una pista de baile donde sonaba siempre el "Get off" de Prince, mucho funk y temas dance pop de la época. Cuando dejamos de ir se convirtió en un sitio espcecializado en público adulto (más de 40 años). Hace poco cerraron sus puertas tras más de viente años abiertos.

- MORASOL: Creo que fue el primer sitio que realmente me gustó. Era amplio, ponían buena música y siempre me encontraba a alguien conocido. Quedábamos en Plaza Cataluña, a sólo unos metros de Auditorio Nacional. Aquí venía Jose, con el que también quedo a menudo en la actualidad. Morasol estaba en una plaza donde se amontonaba la gente junto a la entrada. También desde esa entrada veía cómo sacaban a más de uno totalmente borracho a que le diera el aire cuando cerraban sus puertas, a eso de las 11, creo. Dentro ponían mucho pop, temas de los clash, buena música dance y sus momentos baladitas. La sala era enorme, y tenía un gran escenario donde nos subíamos cuando más efusivos estábamos. No recuerdo por qué dejamos de ir, sólo sé que poco después cerraron la sala y actualmente está reconvertida en un cine multisalas.

- GRAF: Sitio oculto en los bajos de un edificio en María de Molina. A veces nos ibamos a tomar algo antes al famoso Kronen, que en realidad era una cervecería llamada Kronenburg, junto a compañeros del instituto de Jose. Javi también venía con nosotros, y Paco, el que se casó el pasado finde y con el que también coincidimos en la Morasol. Graf era una sala no excesivamente grande, pero ponían buena música. Recuerdo algunos momentos gloriosos de Sweet child of mine y el Smells like teen spirit, cantándolos a pleno pulmón. También eran clásicas las múltiples redadas de la policía buscando menores bebiendo alcohol. Tenía un aire un poco más selecto que los anteriores sitios, y ahora se llama Art Decó. Años después mi padre tuvo un momento mítico allí, cuando se fue con compañeros de la oficina en la típica cena de Navidad y una vez dentro le pidió al DJ que si podía bajar un poco el volumen de la música. Con dos cojones.

- LA POCHA: Seguíamos descubriendo todo tipo de garitos, hasta que una noche nos hablaron de La Pocha y estuvimos varios meses yendo allí, fichando cual funcionarios. Acabé un poco harto de ir siempre al mismo sitio, pero no se estaba nada mal dentro. La Pocha era bastante pequeño, tenían un billar al fondo donde nos juntábamos todos. El sitio estaba cerca de Nuevos Ministerios y, no sé por qué, lo asocio a una época en la que escuchaba mucho Radio Vinilo, una radio excelente de música de importanción del dial madrileño.

- NUEVA VISIÓN/LA VÍA LÁCTEA: Míticos garitos de la noche madrileña y malasañera. Con Jose y compañía descubrí estos sitios, mezclando alcohol, besos y buena música. Todavía sigo yendo a estos dos sitios y es que apenas han cambiado desde entonces. Los sofás de La vía láctea tienen mil historias que contar, al igual que las paredes del billar del fondo, aunque la parte de arriba no me convencía tanto. La música, excelente. En el Nueva Visión, ya eran famosos sus baños y el buen criterio musical del dueño. Entonces sólo tomaba cerveza, aunque ahora, en algúna que otra celebración, cae un chupito de absenta.

02 junio 2011

Escribir frío


- Ojalá pudiera escribir frío como tú. A mí me afecta todo, como las nubes de hoy, por ejemplo. Siento un pánico a que se abra un agujero en el cielo y me engulla. Fiuppp! Así, como un oso hormiguero. Al ser tan pequeña creo que ese miedo se me agarra más fuerte a los músculos. Y luego se nota en el escenario, no lo creas. Me siento más insegura, las piernas me tiemblan y luego no me salen los movimientos planeados. ¿Te parece que tengo poco pecho? ¿Te gusta el nuevo peinado que me he hecho? Era el favorito de Jack. Tú no le conoces, trabajaba en otro estado. Una pelea le dejó destrozado el ojo derecho y fue cuando empezó a ser violento conmigo. Pero tú eres diferente. Tus nudillos todavía no están cubiertos de costras. Mira, puedo cogerte esos dedazos que tienes y dejar que me acaricien la piel. ¿Te gusta? Tengo que retomar mi diario y ponerme a escribir en serio, pero cuando llego por la noche tengo tantas ganas de dormir que no puedo ni agarrar un boli. Bailar exige mucha concentración y esfuerzo. Y que no se te escape ningún billete del tanga también. Los clientes suelen ser respetuosos. Siempre hay alguno que me llama “Enana”, “Monstruo”, “Piltrafilla”, pero Julien se encarga de echarles por las buenas o por las malas. Si por mí fuera, les metería en un cubo de basura bien lleno de mierda y los tiraría rodando cuesta abajo. Algún día conseguiré dinero suficiente para largarnos de este lugar. Y yo no bailaré para nadie más que para ti. Y tú dejarás de destrozarte las manos en esas peleas ilegales. Y podrás escribir mucho, tendrás todo el tiempo del mundo para hacerlo. Y me leerás tus cuentos y yo te escucharé embelesada. Como aquellos poemas que me dabas en nuestras primeras citas, o como el cuento que me regalaste en mi último cumpleaños, o aquel que me leíste cuando me quitaron el apéndice y me pasé toda aquella noche en el hospital. Tenía tanto miedo ¿recuerdas? Pero apareciste tú y me sentí mejor. Me lo leíste al oído, con tu vozarrón a punto de romperse al intentar susurrármelo para que los viejos que teníamos en la habitación no te oyeran. Cogiéndome de la mano mientras afuera caía una tormenta de granizo. Otra más, sí. Por qué me afectarán tanto esas chorradas. Ya lo sé, son chorradas de una niñata que sólo sabe bailar en ese escenario, moviendo el culo y las tetas para unos salidos. Pero no lo puedo evitar. Escribo y se me saltan las lágrimas. A veces pienso que este mundo es demasiado grande para mí. Muy cruel. Injusto. Y que sólo te tengo a ti. Y que si algún día, en una de tus estúpidas peleas, alguno de esos malditos enanos perdedores te matara… no sé qué sería de mí. Mira, ¿ves? Sólo de pensarlo ya me entra la llorera. Ojalá pudiera escribir frío como tú.
- El problema es que hablas demasiado.
Martín se acercó a ella y le puso en brazo encima de los hombros.
- Eres la mejor bailarina del mundo. Y yo apenas puedo agarrar un jodido bolígrafo sin que se me resbale de mis manos.
- A mí me gusta tu estilo –dijo Carol.- Por eso te quiero sólo a ti.
- Por qué no bailas un rato para mí. Quiero ver cómo te mueves. He tenido una tarde muy dura ahí dentro.
- Está bien, pequeñito. Pero tienes que prometerme que escribirás más y pelearás menos.
- Ya estás hablando demasiado otra vez.
- Lo siento.
- Baila como tu sabes, anda.
Y Carol se levantó y en el callejón improvisó un baile bajo la luz de una noche de tormenta.

(c) 2011 Jesús Elorriaga