07 junio 2011

Vámonos de marcha: Sesión remember (I)

El pasado fin de semana, con motivo de la boda de un amigo, volví a ver a Javier, con quien he compartido muchos buenos momentos, entre ellos, nuestras primeras "salidas" por la tarde/noche madrileña. Yo ya me había estrenado antes en las fiestas de Corcubión, con los gin-kas junto a mi colega Tano, los tumbadioses y alguna fiesta de la espuma en la discoteca local. Con 13 o 14 años, evidentemente, todas estas cosas se magnifican, así que con esa disposición me adentré en el mundillo de los bares, discotecas, discopubs, garitos o como coño queramos llamarlos. De los cuatro o cinco adolescentes inberbes que quedamos para salir la primera vez, sólo sigo viendo a Javier. Con él muchas veces recordamos aquellos sitios que nos hacían desafiar a los porteros, amplificar los efectos de las primeras copas y acercarnos con timidez al género femenino entre los sonidos novedosos de la música de entonces. Aquí os muestro un ejemplo de todo aquello.

- NAVY: Quién me diría a mi que empezaría a salir por Madrid en un "disco-pub" (sí, horrible término para designar locales de este tipo). Solíamos merodear sobre las 7 y media de la tarde y allí se juntaban la muchachada adolescente de la época, con las chicas bien pintadas y perfumadas y los chavales fumando y manteniendo la pose de duros. Entrábamos gracias al contacto de uno de nuestros colegas, al que le faltaban varios dedos de una mano y que siempre estaba con una chica a su lado. Dentro te encontrabas el aire marinero que hacía honor a su nombre. Una barra a la derecha donde pedía San Franciscos y Ginebra con limón, varias mesas y asientos, y una pista de baile donde sonaba siempre el "Get off" de Prince, mucho funk y temas dance pop de la época. Cuando dejamos de ir se convirtió en un sitio espcecializado en público adulto (más de 40 años). Hace poco cerraron sus puertas tras más de viente años abiertos.

- MORASOL: Creo que fue el primer sitio que realmente me gustó. Era amplio, ponían buena música y siempre me encontraba a alguien conocido. Quedábamos en Plaza Cataluña, a sólo unos metros de Auditorio Nacional. Aquí venía Jose, con el que también quedo a menudo en la actualidad. Morasol estaba en una plaza donde se amontonaba la gente junto a la entrada. También desde esa entrada veía cómo sacaban a más de uno totalmente borracho a que le diera el aire cuando cerraban sus puertas, a eso de las 11, creo. Dentro ponían mucho pop, temas de los clash, buena música dance y sus momentos baladitas. La sala era enorme, y tenía un gran escenario donde nos subíamos cuando más efusivos estábamos. No recuerdo por qué dejamos de ir, sólo sé que poco después cerraron la sala y actualmente está reconvertida en un cine multisalas.

- GRAF: Sitio oculto en los bajos de un edificio en María de Molina. A veces nos ibamos a tomar algo antes al famoso Kronen, que en realidad era una cervecería llamada Kronenburg, junto a compañeros del instituto de Jose. Javi también venía con nosotros, y Paco, el que se casó el pasado finde y con el que también coincidimos en la Morasol. Graf era una sala no excesivamente grande, pero ponían buena música. Recuerdo algunos momentos gloriosos de Sweet child of mine y el Smells like teen spirit, cantándolos a pleno pulmón. También eran clásicas las múltiples redadas de la policía buscando menores bebiendo alcohol. Tenía un aire un poco más selecto que los anteriores sitios, y ahora se llama Art Decó. Años después mi padre tuvo un momento mítico allí, cuando se fue con compañeros de la oficina en la típica cena de Navidad y una vez dentro le pidió al DJ que si podía bajar un poco el volumen de la música. Con dos cojones.

- LA POCHA: Seguíamos descubriendo todo tipo de garitos, hasta que una noche nos hablaron de La Pocha y estuvimos varios meses yendo allí, fichando cual funcionarios. Acabé un poco harto de ir siempre al mismo sitio, pero no se estaba nada mal dentro. La Pocha era bastante pequeño, tenían un billar al fondo donde nos juntábamos todos. El sitio estaba cerca de Nuevos Ministerios y, no sé por qué, lo asocio a una época en la que escuchaba mucho Radio Vinilo, una radio excelente de música de importanción del dial madrileño.

- NUEVA VISIÓN/LA VÍA LÁCTEA: Míticos garitos de la noche madrileña y malasañera. Con Jose y compañía descubrí estos sitios, mezclando alcohol, besos y buena música. Todavía sigo yendo a estos dos sitios y es que apenas han cambiado desde entonces. Los sofás de La vía láctea tienen mil historias que contar, al igual que las paredes del billar del fondo, aunque la parte de arriba no me convencía tanto. La música, excelente. En el Nueva Visión, ya eran famosos sus baños y el buen criterio musical del dueño. Entonces sólo tomaba cerveza, aunque ahora, en algúna que otra celebración, cae un chupito de absenta.

2 comentarios:

Lamardestrellas dijo...

Coincidimos en varios sitios, Jesús, aunque no en la época: cuando tú visitabas uno de esos garitos por primera vez, seguro que yo ya había dejado de ir y había pasado a la siguiente etapa :) Hace muchos años ya que no voy de copas, y aunque no te lo creas, no lo echo nada de menos.

Jesús Elorriaga dijo...

Nah, es una elección estupenda el no salir, tb :) Yo a veces salgo y la verdad es que sigo disfrutando de lo lindo. En otro post contaré por donde caigo.