16 enero 2011

La primavera eterna de Jan Palach

Jan Palach (11 de agosto de 1948 - 19 de enero de 1969) no aguantó que un tanque aplastara sus ansias de libertad. Fue un estudiante checo que se autoinmoló en la Plaza de Wenceselao, en Praga, el 16 de enero de 1969, como protesta ante la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia, dirigidas por la URSS, para acabar con las reformas liberalizadoras del gobierno de Alexander Dubček. Lo hizo a las tres de la tarde, justo delante del Museo Nacional, en pleno corazón de la capital checa. Así se terminó con la Primavera de Praga, relegándola a un invierno que duraría veinte años más, hasta el fin del régimen tras la caída del muro de Berlin. Otros dos estudiantes (Jan Zajíc y Evžen Plocek) en los meses posteriores hicieron lo mismo que Jan.

Jan Palach escribió una carta antes de inmolarse donde demandaba la abolición de la censura. Con su muerte quiso alertar sobre la mentira, sobre la tergiversación de la verdad. La abolición de la censura en 1968 fue la más importante conquista que el movimiento popular arrancó a los dirigentes del Partido Comunista de Checoslovaquia. La libertad de expresión que logró reinar en la Checoslovaquia de entonces sólo unos pocos meses, irritó al máximo a la cúpula del Partido comunista soviético y fue una de las causas que pusieron en movimiento a las tropas del Pacto de Varsovia que el 21 de agosto de 1968 invadieron Checoslovaquia.

La autoinmolación de Jan Palach movilizó a los estudiantes, a los obreros e intelectuales. Los funerales de Palach se convirtieron en una multitudinaria manifestación. En vísperas del entierro, los praguenses habían aguardado en filas de varios kilómetros para dar el último adiós al estudiante de la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Carolina de Praga.

Los días posteriores a su muerte, las autoridades intentaron escamotear el sentido político de su sacrificio. Decían que Jan pretendía emplear una especie de llama fría que alguien cambió por gasolina, lo que provocaría su "accidentada" autoincineración. En el cementerio donde yacía Jan, la policía secreta exigía la documentación a quienes se congregaban en el aniversario de su muerte o del inicio de la invasión soviética del 68. La madre de Jan Palach debía comparecer a menudo en la administración del cementerio donde unos señores -ella no sabía si gerentes del cementerio o agentes de la Seguridad del Estado- la instaban a trasladar los restos mortales de su hijo al pueblo natal de Vsetaty. En agosto del 73, tras rodear con vallas la tumba de su hijo, la madre cedió a las presiones. La policía desenterró los restos de Jan y, tras incinerarlos en un crematario cercano, entregaron una urna a su madre.

Pero estos actos represivos no sirvieron más que engrandecer la figura de Jan como inspirador de la lucha por la verdad y la libertad. Años posteriores, hubo enfrentamientos en la plaza de Wenceslao entre estudiantes y policía, en la llamada Semana de Jan Palach. Allí se gestó el poderoso movimiento que en noviembre del 89 derrocó en Checoslovaquia el poder totalitario.

El astrónomo Luboš Kohoutek puso su nombre, (1834) Palach a un asteroide descubierto en 1969.

Fuentes: Radio Praha

No hay comentarios: