18 agosto 2008

Bus


"... colgando de la parte superior del parabrisas estaban los amuletos: un zapatito de bebé, para pedir amparo, pues los pies vacilantes de un bebé precisan del cuidado y la ayuda constantes de Dios; también un minúsculo guante de boxeo, eso por el poder, el poder del puño sobre el antebrazo que lo impulsa, el impulso del pistón que mueve la biela, el poder del individuo como ser responsable y orgulloso. También había una pequeña muñeca kewpie de plástico, con un tocado de plumas de avestruz de color guinda y verde y un provocativo sarong. Eso era por los placeres de la carne y de la vista, el olfato y el oído. Cuando el autobús se ponía en marcha, esos objetos giraban, brincaban y se balanceaban ante los ojos del conductor..."

Fragmento de El autobús perdido, de John Steinbeck.

1 comentario:

zharathustra dijo...

hijo que miedo..
pasamos de mariposas a buses vacíos?......