11 octubre 2006

Oración del creyente mentiroso

Creo en las mentiras

creo en las competiciones
creo en la revolución de los místicos
creo en la república independiente de tu casa
creo en el superpartido de la jornada
creo en el bífidus activo
creo en las campanadas de fin de año
creo en la programación especial
creo en la misa de los domingos, el pan, el periodico
creo en la compra en chandal en Caprabo
creo en lo falsamente llamado antinatural
creo en los fantasmas
creo en las colas, en las manifestaciones, en los festivales
creo en el contrato fijo
creo en la seguridad
creo en las hipotecas, los plazos fijos
creo en las prisas
creo en la familia, las obligaciones morales
creo en la desconfianza hacia el extraño
creo en lo más vendido, en los vendidos, en los títeres
creo en los número uno
creo en los líderes
creo en la belleza categórica
creo en el envejecimiento, en las cremas regeneradoras
creo en las rebajas, las ofertas, la publicidad
creo en la explotación infantil
en el golpe al más débil, en el placer del sometimiento
creo en la socialización del sufrimiento
creo en el efecto llamada
creo en los complots, en las conjeturas
creo en las promesas con la boca grande
creo en la paz bajo las armas
creo en los intereses de los políticos
creo en la intolerancia de piel dura
creo en la homogeneidad
en la necesidad de pertenecer a una raza
a un pueblo, a una misma clase social
creo en el inmovilismo
creo en el prejuicio,
en la dictadura de la masa, en la democracia centralizada
creo en la debilidad enmascarada de fuerza
creo en las cadenas, en los niveles, en las categorías
creo en la obediencia ciega, en el dogma, en el credo, en la norma
creo en la tradición, las buenas costumbres, el equilibrio

creo en la rutina
creo en la salvación
creo en la normalidad

creo en la cotidianeidad

2 comentarios:

brandelia dijo...

sublime. nin eu podería ter escrito algo tan exquisitamente perverso;) jeje. bicos!

Antonio M. Figueras dijo...

I believe in me (John Lennon)
El Rey David ya está entre nosotros...