30 noviembre 2005

Nosotros somos el enemigo

"El mundo es tan depresivo, tan cínico... La gente necesita algo en que creer. Por lo menos, la gente mira en su interior, pero le da miedo admitir su lado humano en voz alta por temor a que sus amigos y vecinos piensen que son personas cuadradas. Me espanta la actitud de la masa. Ojalá no fuéramos tan duros. El espíritu humano ha caído realmente muy bajo.
Necesitamos inyectar adrenalina a nuestros valores sentimentales, que han llegado a un estado de peligrosa debilidad. En esta época de temor a la guerra, de la destrucción absoluta y del fantástico progreso de los milagros de la ciencia, parece como si hubiéramos adoptado solamente, como sentimientos, las ásperas emociones de los nervios, no las emociones del corazón y del alma que son reflejo de la fe, la bondad, la comprensión.
Hay algo importante en la gente, algo que está mueriéndose: el sentimiento, algo universal. Podemos disentir en cuestiones de política, pero tal vez podamos estar de acuerdo en los sentimientos.
Estamos muriéndonos de tristeza. El mundo entero se está muriéndo de tristeza.

Y nosotros somos el enemigo... "


(John Cassavetes, cineasta americano. 1929-1989)

23 noviembre 2005

Miércoles

... Marylou dijo que tenía razón. Eramos tres hijos de la tierra intentando decidir algo por la noche y con todo el peso de los siglos pasados flotando en la oscuridad allí delante de nosotros. Había una extraña quietud en el apartamento. Fui junto a Dean, le di una palmada en el hombro y le dije que fuera a ver a Marylou; yo me retiré al sofá. Oía a Dean resoplando y agitándose frenéticamente. Sólo alguien que ha pasado cinco años en la cárcel puede llegar a estos extremos de maniático sin remedio; suplicando en la boca del manantial de la dulzura; enloquecido con la realización completamente fisica de los orígenes de la bendita vida; buscando ciegamente el regreso al lugar del que procede. Ese es el resultado de años enteros mirando fotografías porno entre rejas; observando las piernas y los pechos de las mujeres de las revistas, considerando la dureza de las celdas de acero y la blandura de la mujer que no está allí. En la cárcel uno se promete el derecho a vivir. Dean jamás había conocido a su madre. Cada nueva chica, cada nueva mujer, cada nuevo niño era un agregado más a su triste empobrecimiento. ¿Dónde estaba su padre? El viejo vagabundo Dean Moriarty viajando en trenes de carga, trabajando de pinche de cocina en las cantinas del ferrocarril, dando tumbos lleno de vino por callejas nocturnas, expirando sobre montones de carbón, perdiendo sus amarillentos dientes uno a uno en las zanjas del Oeste. Dean tenía pleno derecho a morir de la dulce muerte del amor total de su Marylou. No quería interferir, sólo quería ser su sucesor...

(On the road, Jack Kerouac, 1957)

16 noviembre 2005

Cañón de electrones

Ayer fue un día salpicado por la lluvia y mientras rebañaba un plato de ensaladilla rusa, una mujer gritaba desesperada en la televisión porque su hermana había sido asesinada por el marido de ésta, y luego dicen que el tipo, el muy vil, miserable, va y se quita la vida, y la vida de este sujeto no vale una mierda, no vale nada, ni una puñetera lágrima y pego un bocado a un pescado frío que tengo en el plato, tragando agua y cabreandome porque no puedo cambiar de canal, ya que el mando a distancia de la tele está inútil después de que fuera regado accidentalmente por una jarra de agua, y se acumulan más historias trágicas en la tele, en el informativo, y si cambiara de canal me encontraría un concurso, o un programa donde sale la pija de Paris Hilton dandole las gracias a unos policías que la habían detenido junto con su ligue por intenter haberse llevado por delante a unos periodistas y que luego la dejaron marchar, o repiten por enésima vez una serie por otra cadena y en los postres uno sigue viendo cómo de miserable es la gente en sus rutinas y cómo la veo desde la cocina de mi casa sin sufrir ni una leve indigestión, o aflicción, por toda esa acumulación de miserias, ya que hemos llegado a un punto en que todo es una ficción y la ficción no puede salpicarnos en la cara hasta que no la sufrimos en primera persona, y así será, y por eso en los informativos ponen deportes, el tiempo, noticias de corazón, publicidad, etc, la vida de esa hermana no es más que otro espacio a rellenar en ese negocio y ante nuestros ojos, como cuando vemos matanzas, gente pidiendo ayuda a una cámara, condenados a muerte, personas que lo han perdido todo en un atentado, un huracán o un misil equivocado, etc, ante nuestros ojos, decía, forman parte de un pastel de ficción que sale disparado por ese tubo de rayos catódicos, por ese cañón de electrones, o plasma, o LCD, etc. hacia nuestra cara, y siento que me toca echarme una siesta, de no más de veinte minutos, para poder soñar que puedo acariciar una piel cálida y así volver a la suave y oscura seguridad de cuando flotaba en aquella galaxia de placenta lejos aún del oxígeno humano

Tal vez debiéramos permanecer,
algo más fríos,
frente a la Televisión;
porque temo que del otro lado
nos pueden ver.
El programa de hoy
es para gente como tu y como yo.
No deben saber quien soy,
alguien filmó mis sueños en la televisión.

("Sueños en televisión", de Santiago Auserón)

fotografía de http://www.baymoon.com/~auldane4/art.htm


Mr. R (oh well, whatever, nevermind... )