22 septiembre 2005

Lágrimas negras sobre un Brownie

El viejo Jack estaba sentado en la cantina de la estación cuando apareció Penélope. Había conseguido dejar la bebida y ahora sorbía las útlimas gotas de su café con leche. También tomó una tostada con mermelada, un zumo de naranja, un pequeño bollo de coco y una porción de tarta de queso y limón. Un buen desayuno - pensó Jack - antes de partir a comenzar una nueva vida. Penélope estaba tan flaca como siempre y con ese culo tan perfecto en esa falda que lo multiplicaba por tres. Su mirada estaba turbia y cansada esa mañana. No había dormido en toda la noche y cojeaba ligeramente de una pierna sobre sus zapatos de tacón. Miró a Jack al entrar en la cantina, donde sólo estaba sentado él y una pareja de sordomudos albinos, y se sentó en una mesa próxima al cristal de la entrada. Desde ahí podía ver todos los trenes y los horarios. No llevaba ninguna maleta, ni tan siquiera un bolso, pero parecía fijar su mirada perdida en algo que pretendía cautivar su atención.

Jack tenía los ojos en blanco cuando la vió entrar y esperó unos minutos a que ella le hiciera un poco de caso. Total, había sido su mujer durante veintitrés meses. Habían compartido dos casas, tres perros, y muchas noches de peleas y abrazos. El la conocío cuando salió de la cárcel, tendría 56 años y ella apenas había cumplido los 20. Estaba tocando Proud Mary en un piano del bar Cointole, una templada noche de otoño, cuando apareció esa chica, con el pelo rubio revuelto en su cabeza, discreta, infantil en los rasgos de la cara pero con movimientos de gata, lentos y sensuales. Entonces ella se sentó a su lado a tocar esa canción a cuatro manos y una voz, la de Jack, grave pero llena de matices y repleta de profunidad, con la que llenaron de luz ese local solitario en mitad de ninguna parte.

Terminaron durmiendo juntos durante 40 noches seguidas. Nunca follaron en todo ese tiempo porque temían que se engancharan el uno al otro, así que la primera vez que lo hicieron, ella se marchó y no volvieron a saber el uno del otro hasta dos meses más tarde, cuando Jack había conseguido un trabajo estable como pianista en un hotel de lujo junto a la costa ...


Si alguien quiere continuar esta historia, sólo tiene que escribirla.

Mr. R. (perdiendo el tiempo)

19 septiembre 2005

Aplausos para todos

Esta mañana puse fugazmente la tele y ví un titular "La celebración por la boda de Farruquito" continúa a estas horas. Más o menos decía algo así. Era mediodía. Salían imágenes del bailaor y de toda su troupe, felices por la boda y porque el tipo se libró de la cárcel, pese a que atropelló y mató a un hombre y luego se dió a la fuga, en busca de un carnet de conducir que nunca obtuvo. Así que el tío se carga a alguien y ahora le vitorean en su boda, sale en todas las revistas, en los programas basura de la televisión, etc. Qué pasaría si fuera Farruquito el que hubiese sido atropellado y nunca hubiera podido recuperarse de las heridas que le habrían impedido bailar el resto de su vida.

También me han chivado de un artículo muy interesante de Angela Vallvey en el último número de Mujer Hoy. Ya, el Sr. Randal no le hace ascos a ningún tipo de publicación escrita, sobre todo si viene algo tan bueno como lo que, sin permiso de nadie pero dejando claro que es de su autora y fue publicado en la revista anteriormente citada, me dispongo a reproducir.

Hago mías sus palabras.

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¡UN APLAUSO PARA ÉL!

" He descubierto los "reality" vespertinos de la tele. Esos programas donde los "invitados" saldan cuentas íntimas con la pareja, la familia, los amigos... frente a "España entera", como aseguran ilusamente. He comprobado, durante las largas y achicharrantes tardes de este verano, que aquello del "metrosexual" no es la tónica por estos lares. La España real es la que cuenta "El diario de Patricia", no la que Beckham pisa con garbo y con trencitas. Ahí es donde pueden observarse modelos de machos que, francamente, no parecen por lo general muy dignos de imitar, de modo que no sé qué hacen saliendo en horario infantil. Una se queda a cuadros delante de la pantalla con los tipos que saltan al plató, sin un ápice de vergüenza, normalmente para pedirle perdón a su pareja cuando han superado todos los límites de ignominia y recurren a la humillación televisada, último recurso en sus patéticos intentos por conseguir que los perdone.

- Vamos a recibir a Manolo García, que confiesa que se ha portado muy mal con su compañera, ciega de nacimiento, en cuya casa y a cuyas expensas él vive. Dice que está enfermo. La culpa de todo, según él, es de su enfermedad, la ludopatía, que le obliga a gastarse todo en tragaperras. Por eso le ha robado a su compañera todo para gastárselo en los billares, y hoy quiere pedirle perdón y asegurarle que no volverá a ocurrir. ¡Un aplauso para él!.

Y el público, increíblemente, le aplaude.

- Aquí tenemos a Winston Elison Gallardo. Confiesa que se ha portado mal con su esposa, Jessica Eliana Márquez, y quiere pedirle perdón. Ella limpia casas desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche para mantener a los cuatro hijos de la pareja, que viven en Colombia con unos parientes. Tenía unos ahorros, pero Winston Elison se los quitó porque confiesa que siente unn impulso irresistible que le lleva a locales nocturnos. Allí, se gastó en prostitutas todo lo que su mujer había ahorrado para comprarle una casa a sus hijos en su país. Pero está muy arrepentido y desea pedirle perdón, asegurándole que no volverá a hacerlo. ¡Un aplauso para él!.

Y el "respetable" aplaude como si acabara de entrar un neurocirujano que ha salvado miles de vidas. Es entonces cuando doy gracias por no ser presentadora de televisión, porque si lo fuera, seguramente diría: "Aquí tenemos a Manolo/Winston/Pepe... como se llame el infame y vil cerdo asqueroso que hoy nos acompaña. ¡Una guillotina para él!. Y la que iría a la cárcel sería yo, en vez de ellos. Todo por decir lo que pienso. O sea, por mujer incorrecta políticamente, por tener la sangre caliente. Y por bocazas ".

No quiero tampoco dejar pasar un tipo la mar de interesante en sus comentarios. Javier Pérez de Albéniz y su columna "El descodificador". Me gusta cómo ve la tele este hombre.

Que la paz sea con vosotros, hermanos. Y que se joda Farruquito y su puta boda.

Mr. R. (afilando los dientes)

16 septiembre 2005

Caminando

Una tarde despejada para pasear, vida.

Si no vuelvo, no llames a la policía. No me busques. Quédate con la casa, vende todas las joyas que te regalé, cómprate un billete de avión en primera clase a Tokyo y empieza allí una nueva vida con tu hermana gemela y su restaurante de comida rápida.

Pero si regreso, no me digas otra vez que me conforme con lo poco que me puedes dar.

Sé cuánto vales.

Mr. R (aguacero al infinito...)

14 septiembre 2005

Las noticias me producen ardor de estómago

Esta mañana otra vez noticias desde Irak. Eso no parece acabar nunca, se desangra ante nuestros ojos sin que podamos hacer nada. El Gran Cabrón dice que las fuerzas de ocupación seguirán una buena temporada. Pero ¿quién puede parar toda esa masacre?.

Un hombre entró en un autobús. Iba gritando que necesitaba gente para un trabajo. Todos se juntaron alrededor de él, confiados en mejorar sus penosas vidas. "Tendréis dinero para comprar comida, para ayudar a vuestra familia, para poder tener un televisor en color". Entonces el tipo hizo estallar su bomba. 114 muertos.

Vidas amputadas en donde alguien dijo que había armamento nuclear escondido. Llegaron, vencieron y dejaron que se mataran entre ellos, salvajes y fanáticos, desesperados y confusos, en nombre de la Democracia. (Democracia, pobre muñeca maltratada).

Nadie asumirá sus fallos, pues todos actuaron creyendo que hacían algo bueno, arrogantes y mentirosos. Ahora el mal más gañán, absurdo, mentiroso (en eso coinciden) y fanático les golpea con la cara más cruel posible, devolviéndoles el golpe.

El boomerang de la vida, y sobre todo el de la violencia, es así.

Ojalá se fueran todos al infierno.

Por cierto, tendrían que ver Gerry, de Gus van Sant. Dos tipos perdidos en mitad de un desierto. Sol, arena, soledad, grandes paisajes, confusión, minimalismo. Tiempo para pensar y observar. A veces, no está mal la experiencia.

Vivimos en realidades completamente diferentes dentro de un mismo edificio.

Mr. R. (Tomándose las cosas con calma, que es mejor)

13 septiembre 2005

ALOZ


Para que bebáis buen cine, os pongo una de Kurosawa: "Ran", que quiere decir Caos.

Merece la pena abrir los ojos cada mañana para ver imágenes como las que hay en este film

El otro día cené en un japonés en el que la comida estaba rica y además barata. Musashi se llama el sitio, y está en Madrid, claro. Al lado de Callao. Lo mejor de todo es que en la carta vienen fotos de los platos. Ya sé que parece una observación minimalista y boba, pero es que me sentí como en la playa, con esos restaurantes junto al mar con menús para turistas, llenos de fotos de paellas y platos combinados.

Fue lo más cerca que he estado este verano de las vacaciones.

Una vez intenté aprender japonés pero lo dejé a los dos días. Con el chino duré tres meses.

Crónicas de un onanista de su propia vida.

Mr. R.

Walk don't run

Primer mensaje del Sr. Randal desde su alcoba particular:

Hola a todos y bienvenidos. Harto de alimentar palabras a los enanos conspiradores que habitan en mi cabeza, me declaro en huelga de monólogos internos. Así que de vez en cuando soltaré por aquí alguna que otra idea, algún que otro comentario más o menos absurdo o liviano, palabrotas, canciones, imágenes, paridas diversas, o simplemente letras sueltas que vaya cazando.

Si tenéis algún comentario o idea (interesante o no), contádselo todo al tito Randal.

Saludos cordiales.

It's time to wake up, Randal!