16 septiembre 2005

Caminando

Una tarde despejada para pasear, vida.

Si no vuelvo, no llames a la policía. No me busques. Quédate con la casa, vende todas las joyas que te regalé, cómprate un billete de avión en primera clase a Tokyo y empieza allí una nueva vida con tu hermana gemela y su restaurante de comida rápida.

Pero si regreso, no me digas otra vez que me conforme con lo poco que me puedes dar.

Sé cuánto vales.

Mr. R (aguacero al infinito...)

1 comentario:

Atalanta dijo...

Te felicito por tus palabras de "Caminando".
Quizá no hay que esperar nada de la vida, tan solo de uno mismo y de la capacidad que tengamos para degustarla, exprimirla, mirarla...
No es la vida quien nos mira.
Ni la que nos espera.
Solo tú, puedes conquistarla.