08 febrero 2017

Quién quiere la verdad


"No necesito saber la verdad". 

Esta es la nueva tendencia en la política y, sobre todo, en las redes sociales. La verdad como un hecho contrastable con evidencias, no meras opiniones o imaginaciones. Hechos, pruebas, resultados. Verdades como puños. Como puñetazos implacables. Verdades que dejan KO a quien duda, a quien trata de imponer sus convicciones, ideales, deseos, estados de ánimo o disconformidad. Verdades que duelen e incomodan, que liberan y dan oxígeno. Verdades que no quisiéramos conocer porque se tambalearían los cimientos de nuestra forma de ver la vida, que no deja de ser la manera en que somos, la raíz de nuestro pensamiento, de nuestro valor como seres humanos. De nuestro ser. 

En estos tiempos de postverdades, "hechos alternativos", desinformaciones, noticias falsas, bulos, hoaxes, doblepensamientos, los hay que no quieren saber la verdad. Y no son pocos. Son una gran marabunta. Ruidosa, fea, maleducada. Que ha encontrado en Twitter su anónimo patio de recreo y (auto)destrucción. "No necesito saber la verdad", rebuznan. No. Para qué necesitan saber la verdad cuando pueden construir su propia realidad. Gobernar en ella. Manipular. Amenazar e insultar. Si creamos e imponemos una realidad a nuestra medida no necesitamos justificar nuestros actos ni, mucho menos, mentar a la verdad. 

24 enero 2017

Truck Fump

Si hace casi un año Félix de Azúa realizó unas penosas declaraciones cargadas de machismo y clasismo respecto a Ada Colau, hoy escribe una demoledora columna en 'El País' de la que suscribo todas sus palabras. 

Era Trump. Esto no ha hecho nada más que empezar. 

"Lo peor es que fue elegido por millones de ciudadanos que dan el mismo asco, aunque además dan pena"



Es cierto: Trump produce fastidio y repugnancia y es la bestia física lo que levanta un asco tan humano. Quien habla de “coger a las mujeres por el coño” debería ser arrojado de la vida pública. En España hemos expulsado a tipos que no llegan ni a la suela de su grosería. Asquea el iletrado brutal, el matón que desprecia a los mexicanos porque son bajitos y morenos, que juzga a los afroamericanos como un sudista del siglo XIX. Y a pesar de todo, eso no es lo peor.

Lo peor es que fue elegido por millones de ciudadanos que dan el mismo asco, aunque además dan pena. Millones de analfabetos culturales y castrados morales. También Hitler tomó el poder gracias a los votos de los demócratas alemanes y ya en el poder acometió la tarea de crucificar todo lo que le había humillado en su juventud: judíos ricos y cultos, gente de talento en partidos, prensa y universidades, jueces con principios éticos, en fin, todos aquellos que no eran como él, un psicópata ineducado, vil, inmensamente resentido. Pero tampoco esto es lo peor.

Lo peor es que nuestra sociedad es la que ha creado a esa gente vil, resentida y brutal que elige jefes brutales y resentidos, gentes de toda edad y condición que están suplicando que les acaudille un Trump, un Putin, un Chávez, un Castro. Ese es el verdadero huevo de la serpiente. Ahí es donde va a nacer la próxima dictadura, la siguiente guerra. ¿Y cómo la hemos creado? Destruyendo la educación y la ciencia, corrompiendo la Universidad, ennobleciendo a los canallas, calumniando el estudio, el talento, el esfuerzo, la excelencia, usando como único medio de enseñanza esas pantallas cubiertas de grafitos obscenos que dominan a los inmaduros. Ahí está el huevo. ¿Quién lo puede aplastar?

27 diciembre 2016

Listen without prejudice

George Michael ha muerto, otro icono de la música pop que se nos lleva este extraño 2016. Fue una de las mejores voces que ha dado la música pop en estos últimos 30 años, y esa misma voz estará presente en nuestra memoria con temas imposibles de olvidar. Destacaría su video  'I want your sex', la versión medley del 'Killer', de Seal, junto al 'Papa was a rolling stone' de The Tempations, y sobre todo este retrato amargo y crítico de la sociedad moderna. Esa imagen sombría de un Dios que ha dado la espalda a sus hijos le dio un toque más "serio" y le despojó del color y el hedonismo de los tiempos de Wham! 

Que la tierra te sea leve, George.




These are the days of the open hand
They will not be the last
Look around now
These are the days of the beggars and the choosers

This is the year of the hungry man
Whose place is in the past
Hand in hand with ignorance
And legitimate excuses

The rich declare themselves poor
And most of us are not sure
If we have too much
But we'll take our chances
'Cause God's stopped keeping score
I guess somewhere along the way
He must have let us all out to play
Turned his back and all God's children
Crept out the back door

And it's hard to love, there's so much to hate
Hanging on to hope
When there is no hope to speak of
And the wounded skies above say it's much too much too late
Well maybe we should all be praying for time

These are the days of the empty hand
Oh you hold on to what you can
And charity is a coat you wear twice a year

This is the year of the guilty man
Your television takes a stand
And you find that what was over there is over here

So you scream from behind your door
Say what's mine is mine and not yours
I may have too much but I'll take my chances
'Cause God's stopped keeping score
And you cling to the things they sold you
Did you cover your eyes when they told you
That he can't come back
'Cause he has no children to come back for

It's hard to love there's so much to hate
Hanging on to hope 
When there is no hope to speak of
And the wounded skies above say it's much too late
So maybe we should all be praying for time.

29 julio 2016

Sermones en el desierto



"La Mancha en verano es una sartén recalentada en la que se asan llanuras de terrones destripados, un horno de aldeas blancas en las que perros flacos sestean sin fuerza para ladrar en el crepitar de la tarde."

Así comienza el libro sobre Sufrin' Bichos, 'Sermones en el desierto', de Jota Martínez Galiana. Qué ganas tenía de leerlo.

27 junio 2016

Elecciones generales



William R. Somerset: No creo que pueda seguir viviendo en un lugar que abraza y fomenta la apatía como si fuera una virtud.
David Mills: No eres distinto ni mejor.Somerset: No dije que lo fuera. No lo soy.

(…)
Somerset: La apatía es una solución. Es más fácil perderte en las drogas que lidiar con la vida. Es más fácil robar lo que quieres que ganártelo. Es más fácil pegarle a un niño que criarlo. El amor cuesta, requiere trabajo.
Mills: Estamos hablando de enfermos mentales, de locos de atar.
Somerset: No, estamos hablando de la vida cotidiana… No puedes darte el lujo de ser tan ingenuo.
(Diálogo extraído de "Se7en")
 
10.435.955 de ciudadanos no fueron a votar ayer. De hecho, más de un millón de esos irresponsables no lo hicieron habiendo acudido a las urnas el pasado mes de diciembre. Me cuenta uno de ellos, al que considero buena persona, que es un derecho. Derecho a abstenerse, a no votar, a no dar sentido a la esencia de la democracia, en donde la soberanía reside en el pueblo y en donde queda reflejada, bajo la representación parlamentaria, el tipo de política, el tipo de gobierno que va a tener el país en los próximos cuatros años.

Un derecho, sí. Pero también una gran responsabilidad. Y el que lo hace debe asumir esas consecuencias. Como aquellos ingleses (remarco ingleses y no británicos) que prefirieron quedarse en casa viendo 'Britan's got talent' en vez de ir a votar el pasado jueves en el referéndum que les uniría o apartaría de Europa. Creo que todos sabemos ya cual ha sido el resultado. Y cual podría haber sido de haber tomado partido, con responsabilidad y conocimiento, en una decisión como ésta. Al igual que ayer en las Elecciones Generales.

Los resultados son la evidencia de una sociedad cobarde y derrotada. Cobarde por miedo al cambio y derrotada por asumir que lo malo conocido podrá dar la ingenua estabilidad para formar legislatura. O ni eso, qué más da que avance o no. Se trata de que funcione, como sea. Tampoco las principales alternativas tenían un crédito merecido después de seis meses de parálisis institucional al no haber conseguido un acuerdo de gobierno. Aún así, al menos había que votar. Esforzarse en observar, analizar lo que decían y proponían los candidatos, pensar, comparar, participar, ilusionarse, incluso, por ser partícipe de la construcción de un futuro mejor.

Pero millones de ciudadanos prefirieron la apatía. En su ingenuidad, pretenden que la política de un país funcione en modo automático. Luego están aquellos sectarios que, vista la unión entre Podemos e IU decidieron castigar esta alta traición al puño en alto. Sin las miras necesarias para entender que de lo que se trata aquí es de formar un Gobierno para todos, no sólo para los que te votan, y siempre en aras a conseguir una sociedad, al menos, un poco más justa. Dignificar la democracia. Por eso muchos de estos castigadores y de los apáticos pecaron por desconocimiento, ya que no han vivido una dictadura. Ni tan siguiera, otros, se habrán parado a pensar cómo de diferente sería su vida ahora en una sociedad donde se persiguiera la democracia. El ahogo constante, el dolor cotidiano y la nulidad ideológica como estado vital. La política, y no la abstención, sí es un derecho que debe hacer partícipe a las personas para dejar de ser "masa" y convertirse en ciudadanos adultos para que sean ellos quienes decidan qué tipo de sociedad quieren, aunque sea con elecciones que den representantes. Y a éstos, sí, se les debe exigir, después, talla moral, conocimientos y responsabilidad para la toma de decisiones.

El resultado, por otro lado, no da pie a muchas esperanzas. Los partidos emergentes sucumbieron por igual al mal llamado 'voto útil' y a las dudas y miedos que han generado sus discursos 'alternativos' a las formas y fondos de los dos partidos hegemónicos que apenas pueden aportar unas cuantas líneas a su programa pero que, en cambio, llenan todas las plazas y pabellones con sus discursos atrincherado y sensacionalista. También se notó un voto de castigo por no haber llegado a un acuerdo en la pasada y breve legislatura. En esto todos tienen su grado de responsabilidad. Por desgracia, en situaciones así, se cumplen los pronósticos: repetir elecciones fomenta el bipartidismo. 

Unidos Podemos ni suma ni resta escaños. Leo los titulares y veo sus caras: fracaso. ¿Fracaso? Hace dos años no existían y ahora tienen 71 escaños. La voz de los que rodeaban el Congreso ahora tienen representación en el Parlamento y se lamentan de no haber podido adelantar al PEOR PSOE de la historia de la Democracia. Los socialistas salieron a dar la cara tras su peor resultado con gritos de "Presidente, presidente", al igual que cuando salió Albert Rivera, de Ciudadanos. Igual no saben contar escaños o, simplemente, prefieren huir de la necesaria y honesta autocrítica para dar una falsa imagen de triunfalismo. Esta sociedad no perdona la derrota. A la mínima ya te tildan de fracaso, o fracasado, como un paria obligado a vivir desterrado sin darse cuenta de que, y en eso los anglosajones nos llevan un poco de ventaja, una derrota, un mal resultado, no es el fin, sino un oportunidad para aprender de los fallos y conseguir superarse. El amor cuesta, como decía el detective William R. Somerset.

Rivera monopolizó la presencia mediática de Ciudadanos y, pese a un discurso lleno de buenas voluntades de regeneración, pecó de entrar al trapo en la estrategia del "y tú más" en algunos debates, para poder arañar a posibles votantes desencantados del PP, alejándose así del fantasma de la tibieza que espanta a los supporters de los grandes partidos. Esto es algo que se va viendo también en la sociedad. La polarización y el griterío como "forma" de entendimiento (confrontación). Desde la política hasta el deporte o la vida de los famosos. Las formas no ganan votos en esta Democracia, ni el entendimiento ni la mesura. Ni, sobre todo, las ganas de unir a unos ciudadanos hastiados y alimentados con ese hooliganismo que poco a poco se va instalando en el ADN de esos votantes. Podemos pecó, además, de la ingenuidad del novato que se siente crecido y allí están los ejemplos (en el Congreso, en la comunidad de Madrid) de querer surfear más arriba y más lejos de lo que su propia ola le podía llevar. Ciudadanos, a pesar de lo que dijera Rivera hace años ("somos un partido de centro-izquierda") se ha ido dejándose coquetear con una legión de fans bastante sospechosos que lejos están del contenido de ese entrecomillado. 

Todos estos síntomas de apatía, desunión y contradicciones ha alimentado la victoria de un Partido Popular que vive en su propia autarquía electoral gracias a sus fieles votantes, incluso de aquellos despechados de la otra vez que han vuelto al hogar con 14 escaños más. Ni los recortes en educación y sanidad, ni los numerosos escándalos de corrupción (en la Comunidad Valenciana ha vuelto a recuperar dos escaños, en Granada -con su alcalde imputado por graves delitos de corrupción- obtuvo 5000 votos más, etc), ni las escuchas recientes de Fernández Díaz conspirando contra nacionalistas en Cataluña, ni el patetismo de Rajoy (todo él, desde su manera de caminar y hablar hasta su discurso hueco y forzado), ni el cinismo de sus representantes y portavoces en el Congreso, el desprecio constante a los partidos emergentes y a sus votantes, la arrogancia de sus dirigentes autonómicos, las condecoraciones a vírgenes... Pese a todo ello y a sus raíces de clasismo rancio bien vestido y maquillado, su mojigatería y desprecio absoluto a los trabajadores, autónomos y pequeña/mediana empresa, nada, absolutamente nada ha hecho cambiar de opinión a unos votantes miedosos ante el coco del "populismo" y apáticos ante la corrupción. 

Al final y al cabo han demostrado que ésta ha sido la mejor solución.


12 junio 2016

Later... When the TV turns to static


"It's later when the TV turns to static
It's quiet on the edge of my bed up in the attic
How I got home tonight seemed so automatic, systematic
Now the outside world looks so cinematic"


06 mayo 2016

Prince y Tomita



"Joder, Jesús, estoy leyendo que ha muerto Prince. No quiero creerlo, no puedo. Lo acaban de confirmar por la radio. Te juro que voy conduciendo y llorando. No puede ser. Me mata esta noticia, de verdad. Es un genio de la música. No quiero vivir en un mundo en el que no esté Prince."

Mi amiga Sandra me escribió estas líneas de Whatsapp la tarde en que encontraron el cuerpo sin vida de Prince Rogers Nelson, "Prince" en un ascensor de su mansión de Paisley Park. Hemos crecido con él, con su prodigio y su histrionismo, su misterio y su estajanovismo. Su figura, o personaje, como mito del pop ocultaba a veces unas habilidades únicas como músico que difícilmente se podían o podrán igualar. 1'60 de inmenso talento.

Mucho se ha dicho y se dirá las próximas semanas y meses de Prince. No voy a recordar su vasta discografía, su camaleónica imagen, su SLAVE en la cara y el puñetazo a la mesa a la industria de la música. Su manera de tocar la guitarra y la capacidad de hacer discos él sólo, de principio a fin. "Escucho música todo el tiempo, es casi una maldición saber que puedes hacer siempre algo nuevo", decía.

Yo recuerdo a Prince saliendo de una bañera en el video de 'When doves cries', quizás la primera vez que le presté atención (sí, no soy de los que adoran 'Purple Rain'. Prefiero 'Sexy MF', o su lado más rockero). También le asocio a cuando empezaba a salir por esas tardes noches del invierno de 1991, con fotocopias de DNI trucadas y gin-kas antes de la cena. En uno de ellos, Navy (el de los viejos a partir de medianoche y sofás vintage) siempre sonaba 'Get off' y me volvía loco.


Isao Tomita, por otro lado, también nos dejó el pasado 5 de mayo. Fue uno de los pioneros de acercar la música electrónica al gran público en los 70, y de reinterpretar a los clásicos con sonidos sintéticos, como hizo Walter/Wendy Carlos años antes. Tomita para mi siempre estará ligado a la sintonía de un programa de televisión que siempre añoro y entonces, cuando lo veía de pequeño, me producía asombro, extrañeza y fascinación: 'Planeta imaginario'.



Siempre estaré agradecido a Miquel Obiols por haber creado 'Planeta imaginario', por hacer que Flip y Muc siempre estén conmigo en el recuerdo y, sobre todo, que la versión de Tomita del 'Arabesque nº1' de Debussy la asocie, no sólo al programa, sino a una parte de mi vida donde era feliz. No porque ahora no lo sea, o lo haya sido todo este tiempo. En realidad gracias a lo que asocio a ese programa, a ese mundo creativo, y a esa música que lo acompañaba, pienso que puede existir esa idea de la felicidad "sin más", sin ligarla a una idea materialista o incluso sentimental de satisfacción. Era feliz, simplemente, por lo que podía imaginar ser bajo una capa de cristal protector que, inevitablemente, el tiempo ha ido desgastando.